El tiempo en hamburguesas y estelas químicas

25 May

Desde que me mudé a la casa de la niña del moño he descubierto un nuevo pasatiempo con el que abstraerme del mundo (y eso que ya no tenía pocos). Ahora cuando llego del trabajo o en finde, me siento en una de mis colorful chairs y disfruto de los aviones que pasan por delante de mi terraza hacia el aeropuerto del Prat. Es impresionante porque no son dos ni tres, ¡pasan tantos! Y lo gracioso es que si suena el móvil y me despierta de mi flirteo aéreo nunca sé cuánto tiempo ha pasado. ¿Quizá cinco aviones o seis? Y de pronto mi reloj mental cuenta en pájaros de chapa y se pierde en estelas químicas.

Lo curioso es que me he estado fijando y es gracioso cómo cada uno de nosotros establecemos nuestras métricas particulares para controlar esas horas, días y semanas que en realidad no existen. No sé porque extraño motivo me ha quedado grabado en la cabeza un documental de estos que hacen a las tantas, en plan cirujanos corruptos, estafadores y traficantes, en el que explicaban cómo en el ejército los soldados contaban las semanas que les quedaban para llegar a casa en hamburguesas. Cada semana, había un día en el que comían hamburguesa (sonaba a que era el gran día)  y con ese referente ellos se montaban sus plannings.  Había quien decía “me quedan tres hamburguesas para ver a mi hijo” o “cinco para comerme a besos a mi marido”. Lo sé, no es nada espectacular, pero en su día me impactó y aquí ha quedado guardado en mi archivo mental de datos aparentemente inservibles. Y digo “aparentemente” porque una nunca sabe cuándo va a tener su momento concurso a los Slumdog millionaire🙂

Btw, de pequeña, hablaba casi tanto o más que ahora y con el fin de tener un respiro a mis padres se les ocurrió decirme en broma que cada persona tenía un número de palabras para decir y que cuando éste se acaba te quedabas muda. No me lo creí mucho, la verdad, pero ¿os imagináis que existiera un patrón temporal, por supuesto que nosotros no conociéramos a priori, que marcara nuestra existencia? Quiero decir tipo le quedan tres besos, diez brindis, un par de caladas o un millón de amaneceres. Y en esa hipotética y descabellada situación, ¿qué os gustaría que marcase vuestro tiempo?…Y para acabar tan extraño post, un mini cuentito acorde con el tema:)

“Víctor contaba sus días en mitades equivocadas. Se había acostumbrado a  ajustarlas y a maquillarlas como a niñas con tacones de puta. No creía en el destino ni en los anuncios de compresas donde la sangre era azul. Tampoco creía en los romances en blanco y negro y mucho menos en las mujeres con buenas intenciones. Sería preciso decir que no creía en nada ya, ni tan siquiera en sí mismo.

Llegados a este punto, Mara, que llevaba años espiándole desde su ventana, había decidido ponerle fin a esta agonía numérica. Se había ajustado la bata, desabrochado el sujetador y añadido un toque de rouge sutil en los labios.

Aquel martes a mediodía, cuando Víctor abrió la puerta, no pudo ni abrir la boca.  Aquel beso rehogado en nicotina, café y carmín borró de pronto su colección de miedos de un bandazo y le hizo comprender que una mujer entera era mucho mejor que el más exquisito surtido de mitades. “

Una respuesta to “El tiempo en hamburguesas y estelas químicas”

  1. CarlosJNavarro mayo 25, 2011 a 11:37 am #

    Me gusta el cuento.
    No me gusta Víctor.🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: